Te haré un castillo. Capítulo 5

Capítulo 5
Elián y Daniel Águila

El minúsculo taller que en el que trabajan Elián y Daniel Águila, hermanos gemelos, estaba abarrotado de coches averiados. En el barrio humilde donde trabajan y viven, a las afueras de Madrid, los vecinos acuden allí con sus coches, dado que la rapidez y soluciones baratas que proporcionaban los hermanos, dejaban muy satisfechos a los clientes. Incluso, en ocasiones, algunos de los clientes se quedaban observándolos trabajar. Siempre con una amplia sonrisa y con bromas entre ellos. Les hacía feliz trabajar de su pasión: los coches. No había avería, que no supieran solucionar. Y siempre que se encontraban con alguna que no conocían, se ponían muy contentos. Pues eso suponía seguir aprendiendo. Al final del día, habían facturado para su jefe, mucho más que algunos concesionarios oficiales de la zona. Aun así, tuvieron que dejar para el día siguiente, una fila de coches estacionados en su misa acera. El jefe, Fernando, un hombre de unos casi sesenta años, los contrató el día que colocó un cartel de traspaso de negocio por jubilación. Los hermanos, que conocían el lugar, le propusieron gestionar el taller, con la condición de que no cerrase el negocio. Ellos se llevan un cincuenta por cierto de los beneficios, mientras que Fernando, tan solo por mantenerlo abierto, se lleva el otro cincuenta por ciento. Muchas de las noches, una vez cerrado el taller, clandestinamente ponían a punto dos coches deportivos que guardaban en la parte trasera del taller. Clandestinamente, a medias. Pues aunque Fernando sabia de aquello, no se oponía mientras el taller siguiera dándole beneficios sin mover un dedo. En definitiva, estaba encantado con ellos.
Pero aparte de todo esto, eran aficionados, a las carreras ilegales. Al igual que otros participantes, se congregaban en un polígono industrial abandonado a unos treinta kilómetros de un pueblo toledano. Esa noche, tenían pensado acudir a una de ellas. Ambos sacaron sus respectivos vehículos modificados del taller y se pusieron en camino hacia el polígono. Elián conducía un Toyota 86 de color naranja y Daniel un Nissan 370Z de color blanco. El ruido que producían sus motores no pasaban desapercibido. Pero no les importaba. De camino, Daniel recibió un mensaje al móvil de Sara, su novia. Ya estaba allí, y le mandaba adjunto una foto del lugar. No se esperaba que hubiese tanto participante, y menos un martes por la noche. Cuando llegaron, como era habitual, muchos maleteros estaban abiertos mostrando sus equipos de música y bebiendo alcohol. Estacionaron sus coches un poco más alejados de los que no participarían. Allí estaba Sara, junto a otras dos chicas igual de exuberantes que ella. Rápidamente se acercaron a los coches.

- Llegáis tarde, -le riñó Sara sin mucha maldad- Damián, no quiere retrasar más la carrera. ¿Quién correrá hoy?
- Lo haré yo, -interrumpió Elián- mi hermano y tú tenéis asuntos pendientes. Yo me quedaré con tus amigas… -las miró lascivamente-… ¿verdad preciosidades?
- Tú, capullo –Sara se acercó a Elián y le daba golpecitos con el dedo índice en el pecho- estas chicas son amigas mías, ni se te ocurra tratarlas como las furcias con las que estás acostumbrado a estar… o pagar…
- Déjame en paz. –pasó un brazo por el hombro de cada una de las chicas y se alejaron hasta otro coche unos metro más adelante.

Daniel y Sara, se quedaron dentro de su coche. No tenían mucho tiempo, y cada vez que se veían, follaban como locos en el asiento del coche. No tardaron en culminar sus deseos. En breve comenzaría la carrera. A la vez que salían del coche, el ruido de un motor poro habitual, le alertó. Por  el pasillo que dejaban los coches estacionados a los lados, apareció un Maserati Quattroporte de color gris azulado. Los ojos se le salían de las orbitas a Daniel, y Sara le miraba estupefacta.
- Joder…-dijo Daniel-… ¿Quién es este?
- Será un niño rico. –contestó Sara.

El coche continuó hasta el final del pasillo. Aparcó paralelo al coche de Damián. De dentro salió un hombre joven. Su ropa consistía en unos vaqueros color negro y una cazadora de cuero, también negra. Damián al verlo, se fundieron en un abrazo. Parecían muy contentos de verse. Se alagaban mutuamente. El desconocido, invitó a subirse en su Maserati.
- Parece que se conocen. –intervino Elián, que llegó por detrás
- Espero que no participe, si es bueno no tendremos opciones. –dijo Daniel
- No todo es potencia hermanito. Hay que saber controlar a las bestias, o te verás en serios apuros. –rebatió su hermano Elián

Cuando terminaron de saludarse Damián y el desconocido, dio la orden a los participantes para que se colocasen en la línea de salida. No sin antes, un ayudante de Damián, fue uno por uno reclamando las tasas por competir. En total, seis coches se colocaron en una línea pintada con spray blanco. Tanto Daniel como Elián, se percataron que el desconocido del Maserati no se apuntó. Elián, le hizo una señal con el pulgar hacia arriba a su hermano que lo observaba desde el capó de su coche con Sara a su lado.
- Señores, -Damián llamó la atención de los corredores- ya sabéis las reglas. El que incumpla una sola de ellas, será descalificado inmediatamente. Adelante.

Los motores rugían a más no poder. Todos trataban de que el suyo se notara por encima de los demás. Esperaban ansiosos la señal que haría Damián para dar comienzo. Este sacó una bocina en spray y lo hizo sonar con un ruido ininterrumpido durante varios segundos. Casi al instante, los seis coches salieron disparados hacia delante. El circuito consistía en recorrer varias manzanas del polígono hasta el final. Para rodear la última nave en forma circular, y volver de nuevo a la casilla de salida. En primer lugar iba un Audi de color negro, seguido del Toyota naranja de Elián. Dos Wolkswagen de color verde y rojo, respectivamente, los perseguían a la par. Mientras que un Citroën gris y un Renault de múltiples colores llamativos, se posicionaban en último lugar. El Audi fue el primero en rodear la nave circular, sin embargo al salir de nuevo a la recta final, perdió levemente el control. Algo que aprovechó Elián para adelantarle. Aun siendo su coche menos veloz, el conductor del Audi, no consiguió alcanzarle. Terminando en segunda posición.
Daniel y Elián estaban rabiosos de felicidad. Lo celebraban mientras recibían el premio. Siete mil euros. Los otros tres restantes, se lo quedaba, Damián y su organización. Pero todo no era felicidad. Unas luces azules parpadeantes los empezaban a rodear. Era la policía. Rápidamente la gente se armó en caos, y trataban de escapar de allí. Por desgracia, varios coches impedían que Daniel y Elián, pudiera salir con éxito. Por lo que decidieron arrancar las matriculas de sus coches, y salir corriendo hacia dentro de una de las naves. Los coches de policía, muy abundantes, estaban llegando. Algunos eran bloqueados, otros los driblaban y conseguían escapar. Segundos antes de que pudieran meterse dentro de la nave, el Maserati llegó hasta ellos. Daniel miró hacia Sara, había desaparecido. Tan solo estaban ellos dos con el desconocido del Maserati. Supusieron que era un agente infiltrado, y dio la orden de arresto. Lejos de todo eso, abrió la puerta.

- Si son tan amables, les agradecería que me sacasen de aquí. –dijo bajándose de la parte delantera, y subiéndose en la trasera.

Los hermanos se quedaron perplejos. Sin saber reaccionar. ¿Y si era una trampa?
- Oh… creo que no tenemos mucho tiempo. –insistió el desconocido- No me gustaría dormir en un calabozo esta noche.

Ambos se miraron, y Elián fue el primero en aceptar la propuesta. Se puso en el lugar del conductor, mientras que Daniel corrió para subirse en el asiento del copiloto. Enseguida, y con un derrape que asustó extremadamente al desconocido, dieron la vuelta. Tomaron varias calles repletas de patrullas policiales, evitándolos con gran habilidad. Para cuando se quiso dar cuenta, el desconocido ya no podía ver las luces azules. Estaban escapando.
- Mierda –dijo Daniel- nuestros coches. Sabrán que son nuestros.
- No te preocupes por eso ahora. –conversaban sin darse cuenta de que el desconocido permanecía en la parte trasera.

Tan solo habían transcurrido cinco minutos, y había conseguido de una manera extraordinaria despistar a las dos patrullas que habían decidido seguirles. Se incorporaron a una autovía adyacente y circularon por ella a gran velocidad. No tenían muy claro hacia dónde ir. Habiendo recorrido unos diez kilómetros, el desconocido rompió el silencio con un carraspeo.

- Señores, les agradecería que fueran a esta dirección. –les mostro la tarjeta de un hotel en pleno centro de Madrid.
- Muy bien. –contestó seriamente Elián.

No tardaron en llegar hasta la puerta del hotel. Fueron cautelosos al acercarse a las inmediaciones de la ciudad, respetando velocidades y semáforos. Se detuvieron delante de la puerta principal. El desconocido bajó, seguido de los dos hermanos.

- Ha salido un placer señor Águila –se detuvo delante de Elián
- ¿Cómo? –dijo sorprendido- ¿sabes nuestros nombres?
- Oh… por supuesto. –contestó gentilmente- Elián y Daniel Águila. Naturales de Madrid. Perdieron a sus padres siendo muy jóvenes, en un trágico accidente de tráfico. Algo que les marcó, y por ello son aficionados, casi obsesivos, de los vehículos. Tientan a la muerte y contra las normas, casi cada semana.
- ¿Quién cojones eres? –preguntó bastante cabreado Daniel.
- Oh… disculpe mi despiste –los hermanos no estaban acostumbrados a tanta educación- Mi nombre es Harold. Por ahora no necesitan saber nada más. Eso sí, ruego acepten esta maravilla que acaban de conducir, como pago por sus servicios prestados esta noche. Dentro de la guantera, encontraran toda la documentación del vehículo, por supuesto, a su nombre. Además de una citación, que creo, será de vuestro agrado. Si me disculpan, necesito descansar. La noche ha sido… de lo más emocionante.

Antes de que cualquiera de los gemelos, pudiera darle replica, Harold subió con paso acelerado las escaleras del hotel. Desapareciendo, por la puerta giratoria.

Comentarios

Cris Albala ha dicho que…
No puedo parar.... me está gustando mucho esta presentación de personajes. Y me tiene muy intrigada Harold. Gracias
siyalosabes ha dicho que…
Harold está reclutando a gente muy diversa. Este capítulo es muy "the fast and furious..."