Te haré un castillo. Capítulo 14

Capítulo 14


Cita con Jimena

Estaba sentada en un banco del parque, observando a la gente hacer deporte o a los abuelos con sus nietos dando de comer a los patos. Por un lado se sentía nerviosa de volver a encontrarse con Harold. De alguna manera, le hacía pensar que era un hombre interesante. Por fin había arreglado los problemas con el banco y había sacado el dinero que le prestó. E el mensaje le decía que quedaban para devolvérselo, pero su intención era otra. Habían quedado a las doce, pero impaciente, había llegado veinte minutos antes. Incluso había ido a la peluquería y se había puesto uno de los vestidos que compró ese día con Harold. Supuso que así la vería más bella. Había captado algo en él, que suponía que también estaba interesada en ella. Miraba con insistencia el reloj. Aunque cinco minutos antes de las doce, le vio caminar por el parque en su dirección. 
- Buenos días, señorita Belda –saludó con su ya conocida educación
- Buenos días Harold –dijo temblorosa
- ¿Se encuentra bien? –preguntó extrañado
- Si. Si. Perfectamente. –dijo con un extraño tono de voz que ella misma no entendió
- He recibido su mensaje. –dijo con intención de que se calmase- No era necesario que me lo devolviera tan pronto.
- Ya, ya…-tartamudeo-… es que yo… 

Harold la miraba divertido.
- A ver… -no terminaba ninguna frase-… no es que… ufff… no se… 
- ¿trata de decirme algo? –preguntó simulando una carcajada
- Aquí tienes…-le entregó un sobre-… esta todo.

Se disponía a marcharse.
- Señorita Belda. –la llamó- No entiendo su actitud sumamente nerviosa. ¿Le he incomodado en algo?
- Joder –bramó- claro que no… es más… me pareces un buen tío… ya sabes... ¿Me preguntaba si…? ¿si…? ¿Si querías que hiciéramos algo? Tengo dos días libres y pensé que podríamos quedar… no se…
- ¿Me está proponiendo una cita, señorita Belda? –preguntó incrédulo
- Ay… deja de llamarme así… -dijo avergonzada-… Jimena, me llamo Jimena. 
- Oh… disculpa… Jimena –se burló sin maldad- Jimena… me encantaría que hiciéramos algo juntos. ¿Qué propone, señorita…? Perdón, perdón –simuló estar nervioso- Jimena…
- El otro día en el restaurante, me dijo que estabas interesado en la gastronomía española. 
- Me parece perfecto. –dijo sin pensarlo- Dígame cuando y allí estaré.
- ¿Ahora? –preguntó miedosa
- Oh… por supuesto. –dijo alegre- Si me lo permite, seño… Jimena, debo hacer unas llamadas para cancelar mis compromisos.
- Si va a ser una molestia…-dijo apurada
- Oh… no… para nada. De hecho, estaba deseando encontrar una excusa… no me malinterprete, no eres una excusa, como tal…
- Ya, te he entendido. –dijo sonriente

Jimena después de esto, se sentía mucho más cómoda. Mas sabiendo, que incluso Harold, se había puesto nervioso. Señal de que ambos estaban por igual. Estuvieron por algunos lugares típicos, probando algunas cosas típicas. Le encantó la tortilla española, el cocido madrileño… no tanto los callos en salsa picante, ni la salsa de las patatas bravas. Casi tuvo que pararle para que no pidiese otra ración de calamares a la romana, que los devoraba. A cada minuto que pasaba con él, se sentía más atraída. Harold por su parte, se estaba divirtiendo como nunca. Dejando de lado esas reuniones con buenos modales ficticios. Cuando se quisieron dar cuenta, habían llegado hasta las nueve de la noche. Harold se sentía algo mareado cuando terminaron de beberse dos botellas escanciadas de sidra asturiana. Para esas fechas, faltaba poco para Navidad, pero la Plaza Mayor ya tenía multitud de stands sobre la navidad. Las luces parecían alucinarle más que cualquier otra cosa. Artos de comer y beber, fueron hasta el templo de Debod. Era de noche. Fría. Muy fría. Aun así, se sentaron en un banco, viendo la luna alumbrar la escultura. 
- Jimena, -le dijo tomándole de la mano- nunca imaginé que me lo pasaría así de bien. 
- ¿Nunca has tenido citas con mujeres? –se atrevió a preguntar
- Como sabes, vengo de una familia importante. Claro que he tenido citas con mujeres. Pero todas igual de frías que esta noche. Siempre había un motivo oculto. El dinero de mi familia. 
- Igual, yo también estoy interesada en tu dinero. –bromeó
- En caso de que esa afirmación sea correcta, me llevaría una gran decepción. –dijo sin tapujos
- Harold, -dijo seria- el dinero es importante. De cualquier otro modo, no nos hubiéramos conocido. Dejando a un lado eso. Y dando por supuesto que esta es nuestra primera cita, me he sentido muy a gusto contigo. Si eres multimillonario, o no, en este momento me da igual.

Harold dudó, pero le acaricio la mejilla colorada, y se acercó a sus labios. Sin llegar a pegarlos con los suyos, hizo el amago de retirarse, pero ella no lo dejó. Se besaron suavemente y a la vez se retiraron sonriendo triunfales. Ya no hablaron más, hasta llegar a la casa de ella en taxi. 
- Así que…-miró el lugar-… aquí es donde vives
- Ya sé que no es como lo esperabas, -contestó ella- pero mi sueldo de profesora no me permite nada mejor.
- Me parece el lugar más maravilloso del mundo –dijo el
- Es mentira…-se rio-… lo dices para que me sienta mejor
- Jajaja…-dio una carcajada-… un poco si…
- Es la primera vez que te ríes así…-dijo efusivamente
- Eres tu quien provoca en mí, sentimientos que nunca había tenido –seguía adulándola

Se acercó a su cara y esta vez le besó ella con pasión. No aguantaba más. Notó que ha Harold le pillo de improviso. Aun así, se dejó llevar. Sin decir nada más, Jimena se marchó hacia el portal con paso acelerado y con los ojos abiertos de par en par.
- Buenas noches señorita…-ella se paró en seco sin darse la vuelta-… Buenas noches Jimena

Se aseguró de que entrase en su casa, como buen caballero. Atrás le pitó el taxista. Antes de entrar en la parte trasera del vehículo, miró de reojo hacia la esquina del bloque de edificios. Sentía que alguien le observaba, y estaba en lo cierto. La rueda de un ciclomotor asomaba extrañamente, así como la cabeza de una persona ataviada con un casco que se ocultaba intermitentemente.

Comentarios

siyalosabes ha dicho que…
Hasta ahora los personajes que han salido han servido para el golpe, menos Jimena, aún no sé si la quiere para algo relacionado con el golpe o simplemente le ha gustado.