Te haré un castillo. Capítulo 18

Capítulo 18
La investigación.

El taxi personal de Andrés Cárdenas aparcó justo delante de la comisaria. Miró la hora y esperó unos minutos más dentro del vehículo. En la Tablet que usaba como única herramienta, cumplimentaba algunos datos de su informe. El conductor le observaba a través del espejo retrovisor. El reloj de muñeca emitió un sonido, indicándole que eran las ocho en punto de la mañana. Apagó la Tablet y la guardó en un escuche negro de las mismas dimensiones. Abrió la puerta, lanzando una mirada furtiva a su chofer. En cuanto la cerró, el taxi reanudó la marcha y se perdió de vista. Al entrar en el edificio, una agente joven, hizo el registro de entrada y anuncio por línea interna de su llegada al comisario. Segundos después, era acompañado por esa agente hacia el despacho de Jordi Secada. 
- Buenos días Comisario –saludó
- Me alegro de verle, Cárdenas –sonrió
- Yo también me alegro de verle. Sobre todo ahora que ha ascendido. –le estrechó la mano- Enhorabuena
- Muchas gracias. –le devolvió el gesto- Cuando quieras empezamos.
- Por mí, ya. 

Salieron a la sala principal y Jordi llamó la atención de todo el personal.
- Atención, reunión en la sala. –miró hacia una agente joven- Tu también.

Ellos fueron los primeros en entrar. Mientras esperaban que todos se ubicasen, intercambiaron algunas opiniones y consejos. Cuando ya estaban todos, Jordi se acercó a la puerta y la cerró. Por su parte, Andrés esperó a que Jordi comenzase la reunión.
- Buenos días a todos. –comenzó- Como sabéis, llevo poco tiempo como comisario. Todos estáis al corriente lo ocurrido, y por ello he solicitado la ayuda de un compañero de Inteligencia, y buen amigo mío. –le señaló- Os dejo con Andrés Cárdenas.
- Muy buenos días, -tomo la palabra Andrés- como bien dice el comisario Secada, unos hechos recientes han provocado que Inteligencia se interese en ayudar. –empezó a escribir en la pizarra- Todo empieza un diez de enero con el asesinato de Arturo Gil. Director del Banco Internacional Suizo. Es encontrado muerto en la cocina de su casa, con herida mortal en la cabeza por impacto de una bala. Las pruebas de balística, confirman que procedían del arma reglamentaria del ex comisario Blas Gonzalez. Este último es encarcelado, y dos días antes del juicio, es hallado muerto por su compañero de celda. Supuestamente se suicidó. No se encuentra nota, ni los compañeros notaron nada extraño en su comportamiento, más allá de que muchos de los presos fueron encarcelados por el mismo Blas Gonzalez. Cinco días después, el personal del servicio de la casa de la Jueza Vanesa de Miguel, encuentran el cadáver sin vida de esta misma. Supuestamente, tomó una sobredosis de ansiolíticos. Seguramente debido a un negocio fallido semanas atrás de su muerte, en la que perdieron todo su patrimonio. Os preguntareis, que tienen en común estas tres muertes independientes, así como en días diferentes. Esa era la pregunta que se hacía el comisario Secada todos los días. Por eso nos pidió ayuda. Y estaba en lo cierto. Hemos investigado individualmente cada uno de los casos, pero no lo hacíamos en grupo. Mi equipo y yo, hemos encontrado algo… fascinante y aterrador a la vez. Un punto de conexión. Hace treinta y cinco años, nada más y nada menos, estas tres personas estuvieron en algo juntos. Sé que puede parecer ciencia ficción, pero no lo es. Como decía, hace treinta y cinco años, Arturo Gil entonces era el director de otro banco español. Ese mismo banco, denunció a una familia por impagos en su hipoteca. ¿Quién creéis que fue el juez que dictó sentencia? Efectivamente, la Jueza Vanesa de Miguel. Que a su vez, y debido a los disturbios que se formaban en cada desahucio, Blas González era el jefe de operaciones entonces. Ese año, solo coincidieron en un caso en concreto. El desahucio de la familia Abellán. La mujer del Señor Abellán, murió a los pocos días, de infarto provocado por ansiolíticos. ¿nos suena?, el señor Abellán, fue detenido intentando atracar un banco junto a otras dos personas. Fue encarcelado. Meses después se suicidó, al quitarle la custodia de su único hijo: Juan Abellán. El chico, estuvo un año internado en un centro de acogida, regentado por religiosas. Hemos interrogado a las religiosas que aún viven, y tan solo encuentran un certificado de defunción, firmado por el médico interno que tenían. No hay registros de donde fue enterrado, o de su incineración. Os preguntareis… ¿es posible que aun siga vivo?... mi respuesta es: sí. En esa época, era muy común el robo de bebes. ¿Por qué no también de huérfanos? Con la única foto que hemos podido recuperar, hemos recreado un retrato robot de como sería Juan Abellán en la actualidad. –sacó su Tablet y enseñó la imagen al personal.

En ese momento, una joven agente, dio un sonoro suspiro que atrajo la atención de todos. Que la miraron al unísono. Se puso pálida, y su corazón le latía con tanta fuerza que en momentos le faltaba la respiración.
- ¿Le ocurre algo Belda? –preguntó Jordi preocupado
- Nada, nada –contestó Jimena
- Como decía –continuo Andrés sin preocuparse de la mujer- hemos hecho una recreación de la apariencia que pudiera tener, en caso de que siga vivo, de aquel niño en estos momentos. Obviamente, nunca se le sacó documento nacional de identidad, y por tanto no podemos hacer una trazabilidad en cuanto a renovaciones. Pero de lo que si estoy seguro, de que si encontramos a esta persona, nos contestará a las incógnitas que hoy nos plantean. Tiene todos los motivos para una venganza personal. O quizá tenga algún trastorno mental. Todo esto son suposiciones. 
- Pondremos este retrato en todas las comisarías de Madrid, con el fin de que si alguien lo reconoce, pueda darnos su paradero. –continuó hablando Jordi- Aun así, no debemos olvidar las otras líneas de investigación. Vargas y Carballo, ¿Cómo lleváis las imágenes del hotel?
- Efectivamente, el comisario González, junto a la mujer que usted vio en el bar, contrataron una habitación. No solo esa noche, tuvieron otro encuentro más. En ambos casos, una hora y quince minutos después, aparece un hombre sin pasar por recepción. Al principio, pensamos que era un cliente más, pero no se encuentra en los registros y no se le ha vuelto a ver más. Lo hemos identificado. Se llama Francisco Gaos. Un hombre divorciado, y regenta una tienda de antigüedades. Ayer por la tarde, le visitamos. Según nos cuenta, un desconocido le pagó cien euros por pasar delante de la cámara. Le hacía falta el dinero, y no hizo preguntas.
- ¿Os dio una descripción del desconocido? –preguntó Andrés
- Sí, pero no corresponde a ese tal Juan Abellán, que nos ha mostrado. Si es a lo que se refiere. –contestó Carballo.
- Todo parece indicar, que alguien quiere hacernos creer que ese hombre tiene algo que ver. –dijo Jordi a Andrés
- En cuanto a la mujer que acompañaba al Comisario Gonzalez, -continuo Vargas. No hemos podido identificarla todavía. 
- Maria –dijo Jordi a otra agente- en el video de Arturo Gil con la prostituta. ¿Habéis averiguado algo más?
- Hay más de mil viviendas en Madrid, con la misma distribución interior. –decía la agente- Nos hemos metido en foros, y páginas de contactos. En el video no se ve en ningún momento la cara de la mujer. Por lo que nos está costando saber que prostituta contrató. Sin embargo, la recepcionista del Banco Internacional Suizo, declaró que era habitual que el señor Gil entendiese a mujeres guapas y jóvenes, personalmente en su despacho. Estamos pendientes de una orden judicial, para revisar las cuentas de algunos clientes. Pero va a ser difícil, podría causar un conflicto internacional. 
- De acuerdo, -finalizó Jordi- pueden volver a sus tareas.

La sala comenzó a vaciarse, ante las miradas de Andrés y Jordi. Antes de que pudiera salir, Jordi llamó a Jimena.
- Jimena –la detuvo- ¿puedes esperar un momento?
- Bueno Jordi, -le dijo Andrés guardándose la Tablet- si conseguís alguna cosa más me pones al corriente. Te dejo que sigas… –miró con desconfianza a Jimena-… con lo tuyo.
- Gracias Andrés. –le estrechó la mano

Esperó a que saliera para hablar en privado con Jimena.
- Jimena, -le miró preocupado- ¿te pasa algo?  Te he visto muy distraída en la reunión.
- Nada importante, comisario. Sé que no deben afectarme los problemas familiares…
- Sabes que aun te quedan unos días de vacaciones. 
- No… -dijo apurada-… de verdad. No volverá a ocurrir.
- Jimena…-la actitud de Jordi era diferente-… Estaba pensando… sé que solo llevo 1 mes separado de mi mujer, pero me preguntaba si te apetecería que quedásemos a comer.

Aquello le tomó por sorpresa a Jimena. Que incluso se sintió intimidada. Ella ya tenía pareja, aunque los últimos acontecimientos, sentía que se había metido en la boca del lobo. 
- Lo siento comisario…-contestó-…no es buen momento.
- Tranquila. –dijo avergonzado- perdóname Jimena… ¿en que estaría pensando yo? Me acabo de separar…
- ¿Me puedo ir ya? –preguntó apurada
- Si, si… y perdona. No quería incomodarte.

Jimena salió a toda prisa de la sala de reuniones. En cierto modo, que Jordi, una figura a la que admiraba, se haya fijado en ella le alegró. No obstante, tenía otro asunto pendiente que resolver. No era otro que concertar otra cita con Harold. El retrato robot que Andrés mostró y Harold eran idénticos. Pero él no podía ser. No quería que Harold fuera aquella persona.

Comentarios

Cris Albala ha dicho que…
Me gusta como esta todo enlazado ;)
siyalosabes ha dicho que…
Lo bueno es que hasta la policía ha enlazado las 3 muertes.